Los grandes dilemas

Deseada por muchos, detestada por otros, la Navidad se presenta un año más dispuesta a conquistar a sus detractores y a mantener con la alegría de siempre a sus seguidores. Ninguna otra fiesta aglutina tantos sentimientos contradictorios como ésta, que es capaz de reunir en un mismo salón a familiares que se ignoran a lo largo del año pero que durante una cena se respetan como nunca. ¿Será la famosa “magia”?

Con “magia” o sin ella, las navidades no dejan indiferentes a nadie. Cualquiera puede ser de los que bajan al centro de la ciudad para ver la iluminación, ahorran durante meses, hacen “amigo invisible” y mandan felicitaciones, o de los que se limitan a asociar estos días con el espíritu del consumo, el derroche y la hipocresía.

Amparo Prada, responsable de Agra Psicoterapeutas, analiza las dos posiciones y asegura que es lógico que sean unos días para vivir con alegría y felicidad porque “es un tiempo de satisfacción, de valorar todo lo bueno que nos ha sucedido durante el año, lo positivo… es un momento en el que se dan y se reciben muchos regalos, la gente es más cariñosa y, con todas las reuniones familiares, de amigos y compañeros de trabajo, se amplia ese sentimiento de pertenencia. Es muy importante sentir que eres socialmente querido”.

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